La Iglesia de São João de Souto, de cuyo trazado medieval poco queda, fue construida por Pedro Ourives y su esposa Elvira Mides, que en 1161 la donaron al Arzobispo de Braga y al Cabildo Catedralicio. Construida «junto a las murallas de la ciudad», vino a ser cubierta por la ampliación de la cerca hacia el norte, determinando la organización del tejido urbano hacia la Porta do Souto, por la Rua de Janes.